5 sept. 2018

Mis recuerdos no son reales

Mi cerebro no es una cámara de vídeo que graba de manera exacta lo que sucede, eso es algo que ido experimentando a lo largo de los años. Lo que se guarda en la memoria se reconstruye incluyendo lo que sentimos y la interpretación que hacemos de lo vivido. Por eso tus recuerdos y los míos no son reales. Si contrastamos los detalles de algo que nos sucedió a los dos (pasado un tiempo) seguramente descubriremos diferencias, y no solo como una cuestión de perspectiva emocional sino incluso en pequeñas cosas concretas y objetivas. 

Antes te dije que tus recuerdos y los míos no son reales, pero eso no significa que carezcan de esencia o que (directamente) sean mentira. Son nuestra historia personal, única e irrepetible, una historia que va creciendo, cambiando, haciéndose más compleja, evolucionando. Una vida, una historia que se construye y reconstruye sin parar a cada momento. 


Me fascina el campo de la ciencia ficción que trata el tema del tiempo, en todas sus variantes. Desde la distopía de "El hombre en el castillo" de Phillip K. Dick hasta "El Cuento de la Criada" de Margaret Atwood, por poner dos ejemplos popularizados recientemente gracias a sus adaptaciones a televisión. Estos días estoy leyendo 1Q84, de Haruki Murakami, una historia con reflexiones tan geniales sobre la memoria y los recuerdos como esta: 




"Tengo sabía que el tiempo transcurre de manera irregular. En su origen es uniforme, pero, cuando se consume, se transforma en algo irregular. Ciertos períodos de tiempo son terriblemente largos y pesados; otros, breves y ligeros. Y, a veces, el orden de los acontecimientos se altera y, en los momentos críticos, incluso desaparece. También se le añade lo que no debería añadírsele. Al regular el tiempo a su capricho, la gente quizá regule su propia razón de ser. En otras palabras, al realizar esas operaciones, logran conservar a duras penas la cordura. Si tuvieran que aceptar el tiempo vivido de manera uniforme y secuencial, sus mentes no podrían soportarlo. Sus vidas serían igual que una tortura. Así pensaba Tengo"