miércoles, 6 de enero de 2016

Y el que lo sabía, callaba

La fila de colonos casi no tenía fin. En las esquinas entre una sección y otra no se distinguían de una reunión informal como las que veía a diario, excepto por las caras de miedo y el silencio solo roto por las órdenes de los jefes de comunidad que iban indicando a qué salidas teníamos que dirigirnos. Las zonas comunes eran otra historia, sobre todo la de los mayores. Allí el ruido de fondo crecía por momentos ante lo que estaba por llegar y las preguntas y salidas de tono eran más frecuentes. Después de tantos años la tregua había terminado y quedaban pocas horas antes de poder evacuar la última colonia subterránea humana que existía en todo el planeta. El final no iba a tardar tanto. La entrada de los insectores era cuestión de minutos, pero eso no lo sabía nadie todavía. Y el que lo sabía, callaba.

domingo, 3 de enero de 2016

El Día del Juicio Final

Camino lentamente a través de grandes avenidas. Una, dos, tres, cuatro... Sombra y luz entre una y otra. La gente corre de un lado a otro. Desorientados. Al final la luz se hace más fuerte. La luz que todo lo engulle. La luz que no es luz sino fuego. Sigo cruzando las calles y al final de cada larga avenida veo avanzar una gran columna de fuego que reduce a silencio sordo los gritos de la gente. Qué puedo hacer sino seguir caminando hacia ningún sitio mientras me pongo las gafas de sol y espero a que todo termine?

viernes, 13 de noviembre de 2015

No te preocupes

Si me pudiera enviar una nota a través del tiempo a mí mismo hace 5 años creo que el mensaje sería muy claro y directo: "No te preocupes". Ni me diría haz esto o lo otro ni ten cuidado con aquello o... No, simplemente eso. Y aún así no sé si lo podría cumplir...


lunes, 9 de noviembre de 2015

Ese momento antes de despertar...

Cada mañana vivo el momento más creativo del día justo antes de despertar. Esos instantes en los que estás medio despierto, medio dormido. Aunque la ciencia aún no tiene una respuesta al por qué soñamos sí se sabe que que su ausencia tiene efectos nocivos en nuestro bienestar psicológico y los sueños están hechos de retazos de nuestro subconsciente: qué hemos vivido el día anterior, que nos preocupa, las expectativas a corto plazo, lo que hemos oído, conversaciones que hemos tenido...

Justo antes de despertar entramos en el único momento que podemos recordar al día. Imaginen, un acceso directo a nuestro subconsciente. La información sobre nuestros sueños y deseos profundos se encuentra en la palma de la mano, un segundo antes de evaporarse ... hasta la noche siguiente.

Escribir cada mañana alguna nota de lo que has soñado es una práctica tremendamente enriquecedora que nos puede hacer caer en la cuenta de cosas que, aún estando ahí, pasan desapercibidas durante el día.

lunes, 26 de octubre de 2015

Un ángel con ropas de mendigo

Lo más importante en la vida es la salud, me dice el viejo, te puede doler el estómago un día o tener cáncer al siguiente. Pero por mucho dinero que tengas, la salud es lo único que no puedes comprar.

Y siguió caminando... sin saber que había pasado una mañana horrible con nauseas y el ánimo por los suelos. Era un ángel con ropas de mendigo. Quizás él no lo supiera, pero lo era.