lunes, 31 de agosto de 2015

El pequeño ruiseñor no quería cantar

El pequeño ruiseñor no quería cantar.

En su jaula pasaba los días. Por la mañana el sol naciendo le daba alguna alegría. Por la tarde, acurrucado en su mundo de pequeñas cosas, feliz a su manera.

El pequeño ruiseñor no sabia qué le pasaba, y no siempre se lo preguntaba. Estaba contento en su pequeño microuniverso de pequeñas y sencillas historias.

Algunos días el pequeño ruiseñor sí se preguntaba si algún día volvería a recuperar su capacidad de cantarle a la vida, de ponerle letra a la brisa, redescubrir el ritmo de las estaciones. La sana sensación de simplemente estar y sentirse amado por los rayos del sol al mediodía

El pequeño ruiseñor nunca se obsesionó con volver a cantar. Esperaba que, algún día, todo volvería a recuperar su sentido.

Y así fue que el pequeño ruiseñor nunca más volvió a cantar, esperando. Sin saber que cantar era lo único que podría recomponer nuevamente su mundo. Y no al revés.


viernes, 28 de agosto de 2015

No me gusta el coaching

   No me gusta el coaching. No digo que no funcione porque lo hace y en muchas personas resulta un dinamizador muy eficaz. No me gusta porque no todo se soluciona con voluntad, no todo queda resuelto porque haya decidido seguir un camino y haya analizado los pasos que debo o no debo dar.

   Tampoco creo que sea que sea culpa del coach. Cuando esta disciplina comienza a popularizarse en España causa un furor inaudito, parte por el destierro que significa "ir al psicólogo/psiquiatra" como concepto y parte por la "psicomagia" de la que hace gala. Pero esto no es culpa del coach, o por los menos de la mayoría de profesionales que se dedican a esto. Es culpa de algo que en el fondo busca el ciudadano medio: una salida fácil, rápida y "sin sangre" a sus problemas.

   Y después del boom llegó el bajón. Ya no nos dejamos "tocar" por slogans, frases ingeniosas, etc... y si lo hacen tienen que ser cada vez más fuertes e impactantes para conseguir, en el mejor de los casos, ese minuto warholiano de viralidad, la fórmula de la Coca-Cola de la motivación y la superación personal.

   No es culpa del coaching. Es culpa nuestra que nos gustan las cosas rápidas, fáciles y que lo único que hemos conseguido es dejar de prestar atención a las verdades tan positivas que el coaching señala: sigue tus sueños, no pienses en el dinero cuando trabajes, da lo mejor de ti mismo, sal de tu zona de confort... son sentencias que hemos escuchado tantas veces que ya no nos dicen nada ... lamentablemente.

No me gusta el coaching. Aunque esto no es del todo cierto. No me gusta la imagen del mundo imaginario que nos hemos montado con la popularización del coaching. De la complejidad pasamos a la sencillez sin esfuerzo. La verdad se esconde en el punto intermedio. Pero a ver quien es el bonito que dice eso ahora... y a ver quién se lo cree.


Y así es cada uno de mis días ...

Así comienza cada uno de mis días, zambulléndome en detrasdelespejo.es



lunes, 24 de agosto de 2015

Lo que me gusta (y lo que no) del fin de semana

Me gusta del fin de semana el poder descansar y dedicarlo a mi gente y a mis cosas.
Y esto es todo lo que me gusta del fin de semana

No me gusta del fin de semana:
- el que parezca que hay que volverse loco el viernes por la tarde porque, por fin, se acaba la ¿esclavitud? (esta es pasable, cada uno tiene su marrón personal)
- la obsesión por hacer cosas y más cosas porque el apocalipsis empieza el domingo a media tarde.
- esa idea tan extendida de que el único metro cuadrado en el que se puede ser feliz está justo pegado a la orilla de una playa con el sol pegando duro a más no poder.
- ver continuamente fotos de pies en la piscina, playa, tumbona, etc (si, continuamente)
- ver un plano muy corto de tu lengua enredándose en la lengua de tu novia cuando abro el facebook...
- y esto para empezar ...


martes, 18 de agosto de 2015

La pared blanca. Una disciplina creativa.

"Tienes que hacer que tus palabras cuenten hoy. Y no van a esperar a que estés inspirado o no" (Neil Gaiman)

Seguimos subiendo el Monte Carmelo de la introspección creativa con esta cita de uno de mis grandes genios creativos favoritos. Existen muchos mitos sobre la creatividad y entre ellos creo que el más dañino es creer que la inspiración es una especie de mp3 que se va reproduciendo de forma continua en la cabeza del creativo diciéndole lo que tiene que hacer. Crear es imaginar, volar, destrozar y rehacer cada rompecabezas mental buscando esa chispa que hace tu obra diferente, conectando tu corazón con el mundo. Y esto que es cierto y suena genial no es posible sin disciplina.

La idea es "simple". El creativo tiene que llegar a una localización fuera del tiempo y el espacio en la cual poder aprender a ver, a sentir de forma diferente. Pero hasta allí no se llega en tranvía ni caminando. Ese lugar está tras una puerta que cambia de sitio constantemente. A veces aparece en la habitación de mi cuarto, otras la siento abrirse en situaciones inesperadas. Sin embargo la mayoría de las veces la llamo sin parar, sentado frente a una pared blanca imaginaria, y soy yo el que antes de que aparezca va dibujando su contorno con mis ideas (o vaciándome de ellas)

lunes, 17 de agosto de 2015

Cuando el Modo Creativo no es la mejor solución

Desde que aprendí a jugar al Minecraft y lo "descubrí" realmente mi PS Vita se ha visto totalmente monopolizada por bloques, cultivos, animales, zombis y todo el micro universo de personajes y motivos que componen esta "experiencia jugable" (no hay término para mi que lo defina mejor)

Como todo buen noob empiezo a pelearme con el tutorial y pronto descubro lo maravilloso del Modo Creativo. Imaginen: todos los items a tu disposición sin crafteo previo de ningún tipo, puedes volar y romper los bloques de un toque, etc ... Un modo pensado para los amantes de la construcción, que no son pocos (si, yo también hago montañas rusas y rascacielos de 500 plantas)